¿Qué necesitamos para vivir lo inesperado desde un sentido profundo de libertad y paz personal?

¿Qué necesitamos para vivir lo inesperado desde un sentido profundo de libertad y paz personal?

Vivir FELIZ sólo es posible cuando vivimos en PAZ y en LIBERTAD, no me refiero a la ausencia de violencia o al tener oportunidad de elegir, me refiero a esa experiencia diaria de sentirnos en PAZ con lo que SOMOS, con nuestras VERDADES y con lo que como consecuencia HACEMOS en LIBERTAD. Por esta razón este acertado artículo no pueden dejar de leerlo, nos vimos reflejados en él. Un abrazo.

Cada uno de Nosotros decide donde vibrar (Para los que me pidieron una visión del articulo de Leonardo Padrón “Formas del Adios”

Leí este articulo porque un familiar me preguntó, que pensaba al respecto, reconozco que me negué al principio, hasta que una segunda persona, nuevamente me preguntó sobre mi parecer a la sazón del mismo articulo. Es uno de los escritores que leí con aprecio y respeto, pero he dejado de leer, en esta ahora,  precisamente porque esa no es mi realidad, la que él describe. Atendiendo al hecho que estamos en el mismo escenario de país, pero con visiones  distintas, claro que hay una “realidad”, pero miles de versiones de ella misma y por efecto cada uno le da etiquetas y definiciones que parten de su particular visión y de aquello con lo que su espiritud decidió vibrar en este ahora. El mió no vibra en esa onda, vibra en la onda de los que siguen formando jóvenes porque hay un futuro que les espera y les espera como ciudadanos preparados a vivir en comunidad y en democracia. Vibro en la onda del individuo que sigue pendiente de su vecino, de no dejar basura en la calle, del que recicla, del que tiene una mascota y no deja los excrementos de la misma en la acera, en el que cede el paso y responde con una sonrisa. Al que responde y no reaciona, el que cuando barre en casa, también lo hace en la acera. Ese es el país por el que vivo cada día, y fijense bien que estoy diciendo por el que VIVO, porque no es una lucha, ni una resignación, porque la violencia es sólo la punta del icberg de un país al que le hemos dado la espalda, del que nos cuesta ser solidarios por la etiqueta que en algún momentos resolvimos darle. Soy feliz, no soy ciego, sólo que dejé de VIVIR en el pasado o en el futuro, Vivo hoy para los juegos que en mi experiencia humana decidó jugar hoy y uno que no decido jugar es el de darle relevancia o etiquetas a los eventos que son producto de las decisiones que otros están tomando de como ver lo que les rodea. Con aprecio, amor y respeto.